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En torno a la visión del socialismo de willian morris...

De vuelta a la obra de Fernández Buey sobre la utopía, se puede estudiar como se relaciona la utopía, en este caso de la Ilustración, y el socialismo, tal y como aparece en la obra de Willian Morris ¨ Noticias a ninguna parte¨. En dicho libro se pretende superar la visión de la mortificación por el trabajo, ya presente en la Teogonía de Hesiodo, sustituyendo el trabajo tedioso por el trabajo humano y agradable. 56. En otra obra del mismo autor, ´Como vivimos y como deberíamos vivir´, Morris, defiende la revolución como cambio de base de la sociedad que parte de que aunque la mayoría social está pasando problemas sociales, solo una pequeña minoría es realmente opresora. 57

Nuestro actual sistema económico y político desarrolla un estado de guerra perpetuo. Tanto la guerra como el modelo competitivo de la economía capitalista persiguen la ventaja propia en perjuicio de la de los demás, proceso macabro que nadie puede abandonar sino quiere ser el peor parado en la carrera, sea esta de individuos, grupos sociales o naciones. Llevado al plano de la política, la competencia capitalista es la primera causa de las guerras entre naciones supuestamente civilizadas.58 El socialismo puede ofrecer lo contrario, siempre que integre una premisa ideal como horizonte de legitimidad, tal y como defendiera Pi I Margal: si la reacción ha sido la guerra la revolución ha de conseguir y mantener la paz. Principio este de legitimación democrática que ya aparece por ejemplo en la ´Costituzione della Repubblica Italiana¨ de 1947, o en la ´Grundgesetz für die Bundesrepublik Deutschland¨ de 1949,

El hombre ha de protagonizar un papel adecuado a su medio social y natural, ha de elegir: o bien el hermano lobo cínico, violento, individualista y egoísta, ese que hace que seamos la segunda especie más autodestructiva de la cadena trófica, tal y como nos recordaba Juan Ramón Capella en su libro sobre la entrada en la barbarie, o por el contrario, conformar otro tipo de sociedad, una verdadera comunidad, donde el trabajo se regule por las necesidades del hombre, donde no sea necesario competir, sino más bien, conseguir el tiempo de vida necesario para conquistarse a uno mismo, con la ayuda de la convivencia con los demás miembros de la sociedad, la autoeducación y la cultura. 

Superado el miedo al hambre y el deseo de dominio, disminuye el miedo a los demás hombres y empieza la confianza en uno mismo y en el prójimo.59
A una parte de nuestra sociedad occidental, le preocupa demasiado poco la vida que se roba a una mayoría de personas en el planeta en nombre de la organización social del turbocapitalismo depredador. Para conseguir una sociedad más justa, no hay que permitir tal acumulación de riqueza en nombre del interés desmesurado de una minoría, sino repartir la riqueza y defender las tareas necesarias para la reproducción de la vida. Filosofía política que parte de una visión austera y realista respecto a las verdaderas necesidades del hombre, y de una premisa ética básica, ni mucho ni poco, sino lo necesario para un mínimo de dignidad y decencia, alimentación, vestido y techo. Una vida donde sea posible el cuidado mutuo entre personas y generaciones, así como la educación para la salud física y psicológica de los propios miembros que componen la sociedad. Sociedad de hombres y mujeres con una mente y un cuerpo activo, una comunidad en el que todo el que se respete a si mismo y al prójimo pueda vivir. Una sociedad que pueda afrontar los problemas propios a este tiempo que nos ha tocado, sin dejar que se desarrollen en su seno formas políticas de destrucción sistemática y premeditada del adversario, y desarrollando una organización del trabajo y de la sociedad que permita el sustento de toda la comunidad, y no sólo, el ansia de poder de unos pocos, sean estos los más fuertes o los más ricos: ni Darwinismo Social ni Adan Smith

La reivindicación esencial de una sociedad verdaderamente libre ha de ser la igualdad de condiciones y oportunidades a la hora de acceder a los bienes y valores sociales del trabajo y la cultura, reivindicación que tiene por objeto dejar atrás una sociedad injusta y profundamente inhumana. El mundo civilizado, para abrirse al resto del planeta ha de ser socializado, la riqueza ha de ser puesta al servicio de la mayoría de los habitantes de la tierra, tomando como premisa de inicio básica el cuidado del propio medio natural en tanto que formamos parte de él, así como el descentramiento del papel del hombre como señor y dueño de la creación: el hombre tampoco puede ocupar el papel de dios.

Así, al volver la vista atrás para contemplar el pasado, quedaremos asombrados al darnos cuenta de cuánto tiempo hemos soportado vivir como ahora vivimos.60